29.05.2019

MEREZCO



“Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas” (autor no encontrado)


¿Qué me merezco en la vida? ¿Sé tratarme como merezco? ¿Merezco ser feliz? ¿Me merezco lo mejor?

Que responderías a la pregunta ¿qué mereces? Y a la de ¿cuánto mereces? Antes de seguir leyendo, respóndetelas para ti.

Lo pregunto en casa, a un grupo de adolescentes y la respuesta es “depende de lo que des” y se valoran entre 5 y 8. ¿Por qué no os merecéis un 10? Y callan. Merecer está asociada a dar. Al hacer. Si no haces, si no das, no mereces. Por esta regla de tres, aquellos que por una u otra razón no pueden dar o hacer, no merecerían nada.

Cuando acompaño personas en las sesiones de coaching, las respuestas no son muy diferentes. Me encuentro con respuestas como “no lo sé “y “poco”.

Unas veces, las personas están en pleno convencimiento de” NO merecer”. Otras, no se consideran suficientemente buen@s para lo contrario. Autoestima en desequilibrio. Por exigencia propia, porque alguien les convenció de ello, porque fueron juzgados con los ojos de otra persona e incluso algunas, ni siquiera se acuerdan de porqué lo creen. En general, llevan mucho tiempo hablándose mal y esas creencias se han instalado en sus pensamientos durante tanto tiempo que ya no saben, ni pueden, expresar que “SI merecen”, …frases como: “valgo poco”, “no soy lo suficientemente bueno” dichas persistentemente y día tras día, van haciendo su camino hasta llegar al “NO merezco”, a esa tristeza inmensa que hace que nada tenga sentido dado que no mereces.

Algunas incluso, se sienten culpables por sentirse felices aunque sea a ratitos pequeños. No se sienten merecedoras de esa felicidad, con la consecuencia gravísima desde mi punto de vista, del no disfrute de esta preciosa vida entre otros muchos efectos secundarios para su corazón.

Hay personas también que, dado que “no merecen”, creen por distorsionada lógica que los demás tampoco y van emitiendo esas vibraciones a su alrededor del “no nos merecemos lo que tenemos”.

Otras, no solo se juzgan duramente a sí mismas sino que además, se permiten juzgar a los demás con palabras tan duras como “a esa/ese se merecería que le pasase…” frases dichas sin pensar (prefiero pensarlo así) cuando las culpabilizan de algo que va en contra de sus valores. Etiquetas y más etiquetas.

A veces también pasan cosas en la vida, circunstancias que no puedes controlar como accidentes, enfermedades y a pesar de haberte hablado bien, de quererte y llevar una vida sin dañar a nadie oyes frases similares a : “No me lo merecía”, “porque a mí, si no he hecho nada malo”,… como si hubiese alguna persona que se lo mereciese ¿Quién juzga si eres merecedor de algún daño?

Cada persona es única, con sus circunstancias y son los juicios que nos hacemos a nosotros mismos los que nos hacen que seamos merecedores o no. El cómo nos hablamos tiene mucho que ver. Cuando dejas de juzgarte y empiezas a amarte como ser completo, sin etiquetas, acabas siendo merecedor de todo lo que te propongas. Permítete ser merecedor, quiérete. Háblate mereciéndote todo lo que necesites. Pide ayuda si tu sol@ no eres capaz y lo necesitas, porque también te mereces esa ayuda, como todo lo demás: la vida, la felicidad, reír, dormir, descansar, parar, soltar, amigos, el perdón, …

Eres tu único juez, eres quien decides qué mereces. El cambio nace de uno mismo, ¿Quieres cambiar esas creencias para poder avanzar y ser merecedor de la vida, de la felicidad y del disfrute?.

Personalmente me lo merezco todo, y no merezco más o menos “por saber o no saber”, por “ser o no ser”, por “ser o no ser capaz de hacer”.

Y si, en algún momento te descubres pensando este tipo de creencias limitantes y en el peor de los casos afirmándote que “NO mereces”, te insto a observarte y a pensar ¿para qué te sirve pensar así?  ¿en qué certeza lo fundamentas? Si la encuentras, me gustaría poderla comprender y te pediría que me la explicases. En caso contrario, te pido un favor, cambia el NO por un “SI mereces”, en positivo. Dado que cuesta lo mismo hablarte en positivo que en negativo ¿quieres intentarlo? Si solo no puedes, te escucho, te acompaño.


  “No puedes olvidar todo lo que sabes, aunque, en algunos casos si abandonas lo que sabes como un “No merezco” y lo cambias en tus pensamientos por un “SI me merezco”, pondrás a tu disposición nuevos comienzos ilimitados «.


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