13.05.2020

¿Qué definirá al 2020?

Escucho estrés, ansiedad, queja y también personas que me dicen que el Covid es de las mejores cosas que les han pasado porque sencillamente y literalmente “han parado”. Tormenta y calma.

¿Cómo mantener la calma en tiempos de presión?, ¿cómo sumar entre todos? ¿dónde buscar innovación y creatividad a estos tiempos que nos vienen? Son estas preguntas las que quiero desarrollar desde mi experiencia y si puedes parar dos minutos será un honor que me leas y me dejes tus comentarios. 

¿Cómo mantener la calma en tiempos de presión?

Incertidumbre es la palabra que definirá en los libros de historia el año 2020. Mucho se ha hablado de esta palabra. Incertidumbre es la falta de certezas, de seguridad frente a un futuro laboral y económicamente incierto entre otras muchas más. Quizás por haber vivido muchas veces en ella no le doy la connotación “negativa” que leo en muchos artículos, opiniones y post. He sobrevivido a un accidente de trafico dependiendo literalmente de terceros hasta en mis rutinas más íntimas, he sobrevivido a un parto gemelar y no solo eso, aprendí a compaginar dos bebes con el trabajo haciendo malabares para lo que llaman #conciliación familiar, sintiéndome en muchos casos #malamadre por priorizar trabajo frente a maternidad, he superado un cáncer de mama que me devolvió a plantearme qué sentido tenía todo y cual era realmente mi propósito. Me he reinventado como persona y como profesional en cada una de estas situaciones. Cuando busco en mí que aprendizajes he realizado a lo largo de mis experiencias vividas, sé que fue mi pasión por la vida, mostrar vulnerabilidad, mi creatividad, aceptando que el miedo es natural en muchas situaciones y que, a pesar de él, tengo recursos suficientes por mí misma. He aprendido a saber regular mis emociones legitimándolas y aceptándolas, aprendiendo a pedir ayuda y apoyar a otros con menos recursos que los míos, todo eso mezclado como en un cóctel me ha hecho ser la persona que soy con una capacidad de reinvención admirable. Si, ¿porque no me voy a echar flores si me las merezco? He vivido tsunamis emocionales y de ellos he aprendido hasta el punto de hacerlos mi vocación.

Se han incorporado en las empresas múltiples cuestionarios sobre habilidades y capacidades en los términos referentes a las “soft skills”, se incorpora en selección de personal cuan “inteligente emocional” es el candidato ¿sabrá comunicar con empatía? ¿Cómo actuara en casos de presión? ¿mantendrá la calma? ¿será capaz de liderar y mediar en conflictos? Según Mayer y Salovey (1997) podemos distinguir 4 términos en referencia a la inteligencia emocional que muy resumidos son los siguientes:

1.      Percepción Emocional o habilidad para percibir las propias emociones y en los demás Quien tenga esta habilidad bien desarrollada podrá identificar las expresiones emocionales en los demás, para así modificar y regular su propio comportamiento. El individuo podrá dar respuesta con mayor velocidad en relación a su propio estado emocional y poder expresarlo adecuadamente a los demás 

2.      Consciencia emocional o habilidad de utilizar el conocimiento de las emociones para apoyar al pensamiento, utilizar las emociones para potenciar y dirigir ese pensamiento dirigiéndolo en favor de la creatividad y la resolución de problemas. Generar, sentir, y examinar las emociones, con el fin de entenderlas mejor, puede ayudar a una persona en la toma de decisiones entre diferentes posibilidades. Se ha comprobado que el éxito profesional y personal en la vida depende en un 20% del coeficiente intelectual y un 80% de la inteligencia emocional. Y lo vemos a diario en nuestras compras, nuestras elecciones de libros, películas…y en cualquier elección que hacemos. Nuestras necesidades cubiertas y no cubiertas sustentadas en definitiva por las emociones que esas necesidades nos hacen sentir son las que nos llevan a la acción.

3.      Comprensión emocional o habilidad para comprender la información emocional, cómo las emociones se combinan entre si generando unas nuevas, transformándose. Saber distinguir entre varias emociones, comprender las relaciones que hay entre ellas, de identificación de las consecuencias de las emociones, de comprender las emociones complejas, los estados emocionales contradictorios y la concatenación de las mismas. 

4.      Regulación reflexiva emocional o habilidad de estar abierto a los sentimientos, regular los propios para ayudar a regularlos a los demás, promover la comprensión y el crecimiento personal. Saber regularlas para tener la capacidad de influenciar en el bienestar personal independientemente de la naturaleza de la emoción

Tener o no tener Inteligencia emocional. Saber o no saber acerca de tus emociones y las de los demás. Entender las tuyas propias para comprenderte y comprender. Resiliencia y vulnerabilidad.

Hemos empezado el desconfinamiento por etapas ¿somos conscientes el estrés al que muchas personas han estado sometidas para mantener sus empresas, sus negocios, su autonomía y economía familiar? ¿Cuánta presión somos capaces de afrontar? El COVID19 pasará factura y la capacidad que tengamos en gestionar las emociones tanto nuestras como de nuestros colaboradores será la clave. Porque ese estrés y ansiedad por mantener el equilibrio sin expresar en situaciones muy complicadas será la razón por la que pueda aparecer en muchos casos el llamado síndrome de Burnout. Síndrome de “estar quemando” “agotado” “harto”. Agotamiento físico, emocional y mental. Y no solo se dará en líderes también aparecerá en todos los estamentos, en muchos trabajadores. Cuando crees que el peligro, que el riesgo a vida o muerte lo crees desaparecido te relajas y te dejas ir. O simplemente cuando ya no puedes más. Habrá que potenciar la acción psicológica y herramientas como el coaching ejecutivo y emocional entre otras, antes de que aparezca. Evitar llegar al máximo de agotamiento emocional, humanizándolos y dejando que expresen, permitiendo que pueden soltar el control puesto que pueden apoyarse y ayudarse en sus equipos, en sus líderes, en sus trabajadores, en definitiva, un “todos para uno y uno para todos”. Buscando la calma dentro de la tormenta.

¿Cómo sumar entre todos?

Estamos frente a situaciones difíciles, desbordantes e inciertas y todas las perspectivas, toda la experiencia ha de ponerse encima de la mesa para salir de esta de la mejor manera posible. Confianza. Se ha demostrado al contar con profesionales sin titulación en mano, así como ya retirados en el campo de la medicina. Toda ayuda en tiempos de crisis es poca. ¿Por qué no extenderlo a todos los sectores? Baby Boomers, Generación X, Millennials, juntos es posible. Mentalidades tan diferentes dan soluciones alternativas a problemas similares. Sumar es la solución. Lo hemos vivido en las grandes mujeres líderes estos días.  La senior alemana Ángela Merkel así como a la millennial Sanna Marin de Finlandia. Dos mujeres con una diferencia de edad notable, pero con una inteligencia emocional en mi opinión basada en unos valores poco comunes. Se han acercado a su gente, de todas las edades y estoy segura que con incertidumbre y miedo, pero tomando las emociones y la vulnerabilidad como herramientas de acercamiento. Cada una en su estilo, cohesionando equipos y hablando desde el corazón han demostrado que la edad no es el problema. Las emociones y el acercamiento no son cuestión de edad sino de unos principios sólidos con un único propósito y sentido. Han sabido transmitir seguridad y esperanza. Han sido resolutivas y ante todo creativas. Han cohesionado y han unido con información y una buena comunicación.

¿Cómo sería un mundo donde nos permitiéramos expresar “tengo miedo” “necesito ayuda” o un simple “y ahora ¿qué hacemos? En este camino que emprendí hace ya algún tiempo tanto con personas, como con líderes, y empresas en general el componente emocional todavía tiene muchos tabús. No expresamos lo que sentimos, vulnerabilidad o mejor dicho la posibilidad de ser herido y abrirte a ello en confianza sigue viéndose en muchos casos como un signo de “debilidad”. Los seniors no están acostumbrados a expresar, los millennial creen que pueden con todo. El “hard” necesita del “soft” para que el resultado sea extraordinario unos y otros tienen muchísimo en común. Sienten. Se emocionan. Tienen miedos, tristezas y también alegrías. Las emociones no tienen edad y además son universales, intemporales, existen desde siempre y en todas las culturas. Tanto unos como otros tienen necesidades que serán expresadas de una manera u otra en base a lo que hayan vivido. Escucharse las necesidades y preguntarlas en caso de desconocimiento es la herramienta para acercarse unos y otros. Los diferentes perfiles pueden convivir, es más, darán resultados mucho más creativos, como en una jam sesión donde todos aportan para obtener un excelente resultado. Hablando con concreción, de una manera abierta y sin miedo. Mostrando quienes somos en realidad. Cambiando la “cultura de la escucha” con humildad, escuchando las voces mas emotivas de cada uno de ellos para aumentar exponencialmente el componente humano que nos une para obtener profundidad y sostenibilidad emocional.

¿Dónde buscar innovación y creatividad a estos tiempos que nos vienen?

La falta de lenguaje emocional, la falta de capacidad de autoconocimiento en el difícil y precioso mundo de las emociones es el origen de muchas frustraciones, de malos entendidos y pensamientos del tipo “no puedo más” “estoy agotado” y otras por el estilo. Nuestro dialogo interno, nuestras palabras nos arrastran generándonos una sensación de vacío interior solo comprensible para quien lo vive. La resolución de problemas estará directamente relacionada con nuestra capacidad emocional. El 80% de las decisiones dependen de nuestras emociones y nuestro autoconocimiento sobre ellas, nos dará esa creatividad que necesitamos en estos momentos donde hemos sido heridos como comunidad, pero donde a su vez mostrándonos como somos han aflorado de una manera impredecible valores tan fuertes como la confianza, la solidaridad, la compasión y la gratitud. Crisis vs oportunidad de ser. Se ha puesto de manifiesto que cuando lo hemos necesitado hemos sido capaces como sociedad de ponernos en marcha.

Las emociones, esas grandes desconocidas en el mundo empresarial van tomando cada vez un papel más relevante. Serán esos líderes que saben motivar, que escuchan, que se apoyan en las ideas y creatividad de sus colaboradores y equipos, los que saben mostrar vulnerabilidad y admitir que no son perfectos y que como seres humanos también se equivocan, independientemente de la edad, los que revolucionaran esa vuelta a una normalidad ya inexistente porque los valores han cambiado, serán sus propios valores los que romperán con el miedo, con las creencias limitantes y la queja. Fomentando la participación, compartiendo sus valores e implicando a los de su alrededor a mostrarse sin miedo, reconociendo que todos somos perfectos. Cuando los líderes de todos los sectores se abran desde el corazón, y se “innoven emocionalmente” sin sentirse víctimas de las circunstancias que todos y sin excepción hemos vivido, cuando aprendamos a expresar nuestras voces más emotivas y cambiemos esa cultura de escucha selectiva de nuestro corazón parándonos a reflexionar sobre nosotros y sobre los demás el cambio si será posible, hasta entonces sin el esfuerzo de todos esa honestidad, solidaridad, compasión y tantas otras virtudes que han aflorado estos días morirán en el olvido.

Tus emociones, tu corazón es accesible, descúbrelo y transmite tus mejores cualidades, no es imposible. Lo he vivido.